Retablo

Lo más interesante de la capilla mayor es su gran retablo. En el centro de éste sobresale el camarín decorado de terciopelo, donde se venera el calvario con la imagen del Santísimo Cristo de la Salud, titular del Templo y de la Parroquia. A los pies del crucificado, como narran los Evangelios, se encuentran a cada lado las esculturas de la Virgen María y de San Juan Evangelista. 

 

Todo ello situado entre un gran retablo de mármol de color rosado veteado y madera dorada. En el centro sobresale, entre cuatro grandes columnas de orden compuesto de fuste de mármol negro, con basa y capitel de bronce dorado el camarín descrito en el párrafo anterior.  Sebastián de Herrera Barnuevo, que era congregante, diseño el retablo del Cristo de la Salud de la calle Atocha, que sirvió de inspiración para el retablo actual que ha heredado gran parte de los materiales del original.

 

La Imagen que representa al Señor crucificado es tan cabal y perfecta, muestra con absoluta viveza las penas y dolores de nuestro Redentor, que atrae a la devoción. 

 

Las tres Imágenes proceden del altar mayor de la Capilla de la Congregación en el Hospital de la calle Atocha. El Cristo fue realizado por el escultor Domingo de Rioja a principios del siglo XVII. Este gran escultor se caracterizó por imprimir a sus obras religiosas un gran realismo y majestad, por lo que algunas de sus Imágenes fueron objeto de veneración popular desde el mismo momento en que salieron de su taller. Así sucedió de forma singular con nuestro Cristo de la Salud y con el Cristo de la Victoria que hoy se conserva en la localidad cacereña de Serradilla. 

Domingo de Rioja era amigo del pintor Diego Velázquez, ambos trabajaron juntos en el antiguo Alcázar de Madrid y nuestro Cristo tiene un claro estilo velazqueño. 

 

La Virgen y San Juan, se contrataron directamente por la Congregación en 1663, siendo Celador (Hermano – Mayor) de la Congregación Don Antonio de Vargas y Zapata, Marqués de la Torre de Esteban Hambrán y Vizconde de Linares. Son de Juan Sánchez Barba, escultor madrileño nacido en 1602. Huérfano a edad temprana, se crio y formó en el oficio en casa de su cuñado Antonio de Herrera (padre del diseñador del retablo, escultor del rey y Maestro Mayor de Obras Reales) con el que siempre colaboró. Se especializó en imágenes religiosas en madera. 


El primer contrato que firmó como escultor independiente (18 de mayo de 1634) fue para realizar un Cristo y un trono de la Virgen, hoy perdidos, para el Hospital de Antón Martín. 

 

Entre las obras más conocidas de Juan Sánchez Barba destacan el Cristo de la Agonía en el Oratorio del Caballero de Gracia y el Cristo crucificado, de la Iglesia de San Antonio de los Alemanes. 

 

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Vista completa del retablo.

Primer plano del camarín central del retablo.

Imagen escultórica que representa al Señor crucificado, El Santísimo Cristo de la Salud.

Imagen escultórica de la Virgen María.

Imagen escultórica de San Juan Evangelista.