CUARESMA Y LO DE CARNESTOLENDAS. 

 

Le tenían miedo a la cuaresma, se habían imaginado que para un cristiano la cuaresma consistía en fastidiarse durante cuarenta días: 24 horas al día durante cuarenta jornadas de silencio, oración, penitencia, sacrificio y etc de lo duro todo vestido de luto ¡Puf! Pues vamos a ponernos una máscara, vamos a disfrazarnos y nos pasamos tres días de carnaval en el monte de la sensualidad, vamos a buscarnos compensaciones por lo que nos vienen encima, vamos a vivir tres días de “carnestolendas”.

Jesús que es Dios, es amor, ha venido a este mundo para que tengamos Vida divina amando en la tierra y después en el cielo.

¿Difícil? Pues sí porque somos débiles y necesitados.                                                                        

Es por lo que nos sacrificamos no para fastidiarnos sino para quitar lo que nos separa de Dios, para poner lo que me falta en el cariño a los demás, para hacer silencio y tener la fortuna de hablar con Dios, para vivir la alegría de ser hijo de Dios, para dominar la imaginación que nos ofrece muchas veces falsa alegría de querer ser como dioses, para poder hablar sin máscaras de tú a tú como hablaba Moisés con Yahvé.7

¿De dónde sacaba Jesús su encanto que atraía tanto a los que entraban en contacto con él?

No se buscaba a sí mismo, busca la Gloria de Dios, encuentra y da el bien que necesitan los que acuden a Él.

No iba alardeando sus mortificaciones. (pasaba hambre y dormía poco pues el trabajo profesional de sus tres últimos años no se lo permitía). 


No odiaba a de Herodes que lo buscaba para matarlo como hizo con su primo Juan Bautista.

No cobraba en honores ni por el bien que hacía ni por los milagros ni por resucitar muertos. Es más, lo hacía para que tengáis vida en abundancia.

No estropeaba nada, vivía la pobreza usando bien todo lo que tenía: después de la multiplicación de los panes…manda que recojan lo que había sobrado (siete cestos).

No consta el número de seguidores que tenía en sus redes sociales porque ha venido a sanar los corazones desgarrados y los corazones solamente los conoce Dios.

 No es un dictador, sino que llama mirando con ojos alegres que atraen:” si quieres ser perfecto… ven y sígueme” … y tendrás un tesoro en el cielo donde los ladrones y la polilla no pueden entrar. “Ven y lo verás” y se quedaban con Él: cambiaban las barcas de pescar peces por las de pescadores de hombres.

No dice ¡tío, que no dejas de ofenderme! sino ¡hijo, tus pecados son perdonados!, coge tu camilla, vete a tu casa y no peques más.                                                                                                

¡Podemos a vivir bien la cuaresma de la mano de Jesús! que es nuestro Amigo, Médico, Maestro y Rey.

¡Con ilusión! pidiéndole a la Virgen que meditemos el salmo 126. “Al ir iban llorando llevando las semillas. Al volver vuelven cantando trayendo sus gavillas”. 

Lo que ganó Jesucristo, nos lo regala en los sacramentos, pero para fructifique, hay que dejarse querer por el Salvador que es verdadero Dios y perfecto hombre,  hay que decirle a Jesús: quiero tener un corazón semejante al tuyo, voy a poner los remedios que nos da Jesús para lograrlo  ¡aunque nos cueste un poco!

 

 

Equipo Sacerdotal

D. José María
Asenjo Sanz

Párroco

D. Juan José
Pérez-Soba 

Sacerdote

D. Israel
De José Casillas

Sacerdote

D. Victorio
Lorente Sánchez

Sacerdote